Hablar de dolor es subjetivo, puede ser tangible intangible y puede tener variedad de intensidades y formas difíciles de transmitir. De los tipos de dolor el más comprendido es el intangible, porque de alguna manera todos los seres humanos nos hemos acercado a la frustración, la decepción, la pérdida, la derrota, el fracaso… pero el tangible siempre es visto como temporal, pasajero, solucionable; nunca como eterno, crónico, silencioso, impotente.

El dolor un día por X o Y motivo llega, se instala y muchas veces no hay medicina, clima o menjurje que lo espante. El dolor crónico es real y es tan duradero que se vuelve intangible y obliga a su víctima a acostumbrarse a él. Es tan constante que para nadie es una sorpresa que el dolorido se queje, que para los demás deja de importar un síntoma que no se va. Y la tristeza que conlleva y la frustración, llevan al aislamiento, al encierro y a la soledad.

Socialmente hay un “prohibido quejarse” que distancia al dolor, que lo deja huérfano y con un nivel de agotamiento que lleva a la resignación. Por eso el libro “Permiso para quejarse” abre una ventana para todas esas personas cuyo dolor es un hijo huérfano, cansado de buscar un acudiente que lo ayude a dejar de ser.

Aunque la ventana del libro no amplía profundamente el concepto de todos los tipos de dolor, ni ofrece un panorama amplio sobre los tipos de dolores que son ocasionados por las fallas en el sistema inmunológico, sí explora desde la neurociencia sus causas, dándole la importancia que se merece a las redes neuronales del cerebro y a la evolución de la raza humana. Permite comprender cuáles de nuestros órganos son realmente antiguos y sobre todo brinda una explicación a dolores que han sido asociados a enfermedades desconocidas o a dolores que muchas personas (incluyendo personal médico) creen que la gente se inventa para llamar la atención.

Sin duda, la exploración del cerebro aún es un camino largo y lleno de recovecos, pero, entender cómo es su relación con los diferentes órganos del cuerpo y con las experiencias que a diario tenemos, resulta fundamental para encontrar paliativos eficaces en algunos de los dolores que llegan (sin exagerar) a destruir hogares y autoestimas.

Esto es lo que logra el neurólogo español Jordi Montero con este libro que hace un recorrido por algunas de las experiencias más significativas en su carrera como médico neurólogo investigativo, y mediante las cuales ha podido poner en práctica investigaciones propias y de otros científicos que se han acercado a la complejidad de la mente y de sus conexiones.

Así que si usted quiere conocer un poco más de usted mismo y de cómo el cuerpo humano y su cerebro,son un océano de conocimiento y conexiones, puede empezar por leer este texto como introducción y maravillarse de lo que el cerebro puede hacer.

 

Por: Hope Fonts

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